Por Marta Sánchez
Revista PSICOLOGÍA PRÁCTICA (enero 2009)
Tenemos una responsabilidad vital como seres humanos: Descubrir nuestros talentos y
apoyarnos en ellos
para vencer nuestros miedos. Es la única forma de curarnos para poder empezar a amar.

Tenemos miedo de querer a los demás, e incluso de querernos a nosotros mismos y este temor inconsciente condiciona toda nuestra vida. Pero el gran reto está ahí: ¿cómo podemos aprender a amar a los demás, a nuestro entorno, a nosotros mismos? La escritora Paloma Cabadas, psicoterapeuta e investigadora incansable en el campo de la evolución de la cons-ciencia, intenta ayudarnos en esta ardua tarea en su segundo libro, No nos educan para amar (MR Ediciones).
Psicología: "Para amar a los demás, primero HAY QUE CONSEGUIR AMARSE A UNO mismo",
¿no suena algo egoísta?
Paloma Cabadas:
El egoísmo responde a una patología afectiva, se asienta en un profundo sentimiento de escasez, de vacío interior que el egoísta nunca consigue colmar a pesar de sus intentos de acaparar todo para sí. La persona que se ama es alguien que se conoce, que se valora y se estima, y por lo tanto ha resuelto su vacío afectivo y empieza por fin a vivir en la abundancia interior. El verdadero amor a uno mismo es la cura del egoísmo.
¿Cómo desarrollar el autoconocimiento, para poder querernos?
Hay que empezar por proponérselo y hacerle espacio en nuestra vida, no es algo que venga como resultado de irse haciendo mayor. Recomiendo a la persona que quiera iniciar un buen trabajo interior que se atreva a conocer sus miedos y a traspasarlos, y a conocer sus grandes cualidades o talentos y apoyarse en ellos con confianza y firmeza. En la dinámica práctica de traspasar miedos y afirmarse en talentos, empezamos ya a descubrir muchas cosas de nosotros mismos. El conocimiento interior es curativo, es siempre positivo y no deberíamos recular ante ello.
"El ser humano es un adicto al sufrimiento". ¿Cómo es posible?
La adicción al sufrimiento es la peor adicción que conozco. La salida viene a partir de una toma de conciencia y toda una reeducación para empezar a amarse; es lamentable tener que decir, todavía hoy, que lo fácil es enfermarse, sufrir, vivir empobrecido afectivamente, y que amarse, valorarse, conocerse, disfrutar plenamente de la vida requiere esfuerzo, hay que darle prioridad y sostenerlo en el tiempo.
"Para aprender a amar, hay que aprender a poner límites", ¿no es el amor algo universal e ilimitado?
Para poder abarcar el concepto de ilimitado tengo que tener conciencia de los límites: si no, me pierdo. Por eso entiendo que el amor empieza por uno mismo, por la conciencia que voy atesorando y sintiendo de esa energía que puedo abarcar, que me pertenece y que soy yo mismo. Para ir encontrando esa conexión amorosa en uno hay que saber jugar con los límites: a la invasión, al maltrato, a la dependencia, al sometimiento, a los excesos, a todo lo que me hace daño o me supera, y trasladar eso también a mi relación con los demás. La clara conciencia de los límites está directamente relacionada con la energía de amar.
¿De qué manera podemos aprender a decir "no", a poner límites, sin que nuestras relaciones se resientan?
A partir de una clara conciencia de lo que es bueno para uno y lo que no lo es. A partir de la conciencia del respeto a sí mismo no cabe hacer concesiones innecesarias que no sólo no nos convierten en mejor persona, sino que terminan debilitando la estima y la confianza en nosotros mismos, propiciando que los demás no lo valoren y, encima, piensen que somos tontos. Suelo decir en estos casos que las buenas personas son las únicas que pueden hacer el tonto en esta vida. También conviene saber que, cuando nos estamos respetando y sabemos expresarlo con natural sinceridad, no hacemos daño a nadie: como mucho, estaremos contrariando los intereses acomodaticios del otro. Porque para hacer daño a alguien, hay que proponérselo de verdad.
¿Cómo podemos aprender a ser dueños de nuestro tiempo?
Primero hay que valorar que lo único que nos pertenece en esta vida es el tiempo. Por eso lo que hacemos con ese tiempo es tan importante. Yo diría que tener un concepto claro de las prioridades, que esas prioridades le den sentido a la vida y que con ello la vida sea una vida vivida, ya es un buen comienzo. Nos dedicamos a lo que somos. La persona también puede empezar a conocerse a partir del momento en que se da cuenta de cómo emplea su tiempo, en qué está invirtiendo en su vida.
¿En qué consisten los talentos que según usted tiene toda persona?
Los talentos son cápsulas de conocimiento innato que la persona trae a esta vida, venimos con ellos y se pueden mejorar, ampliar, siguen evolucionando. No pueden estar ocultos, pero no siempre somos conscientes de ellos: están mimetizados en nuestro quehacer, y por eso y porque no nos educan para reconocerlos, podemos vivir sin darnos cuenta de lo que valemos. La intuición, la memoria, la generosidad, el buen humor, el liderazgo, la paciencia, la valentía, son algunos ejemplos de talentos naturales. El problema es que no nos educan para conocernos, valorarnos y amarnos, para que salga lo mejor de nosotros mismos con sencillez y naturalidad; no nos educan para que nos identifiquemos con lo mejor que hay en uno, ni para que seamos capaces de ver todo eso en los demás. Más bien te instan a que no destaques demasiado por si acaso y te promedies por lo bajo. No hay pautas para paliar inseguridades, miedos, y al final tenemos como resultado un panorama de mediocridad donde las personas más valiosas son las más inseguras y las que menos se valoran, y los mediocres son los que aparentemente triunfan.
¿Cómo aceptar nuestros talentos y sacarles partido sin parecer prepotentes?
Sabiendo que un talento es una unidad de medida de nuestro compromiso con nosotros mismos y con el medio social en el que estamos. Si una persona tiene el talento de la comunicación, tiene un compromiso con ello, con la calidad de lo que
comunica, y la ética que aplica nos dará pistas de su nivel evolutivo.
¿De qué forma podemos superar el miedo?
Un buen trabajo de autoconocimiento nos revela que, a pesar de creer que tenemos muchos miedos, al final tenemos uno central que dirige a todos los demás. Nuestro miedo raíz hay que conocerlo, aceptarlo y empezar a traspasarlo. Apoyarse en los talentos, en lo mejor de uno mismo con confianza y valentía, es fundamental en esta tarea. Conviene tener una conciencia clara de miedos y talentos, y darse cuenta de que finalmente los miedos son pocos comparados con los talentos. Además, tenemos una responsabilidad vital: curarnos para poder empezar a amar. El amor lúcido no convive ni con el miedo ni con el sufrimiento. Curiosamente venimos todos a la Tierra a aprender a amar.
CÓMO QUERERSE A UNO MISMO
• BUSCA TRES DE TUS TALENTOS: ¿A que es más difícil de lo que parece? La falta de costumbre. Según Cabadas. cada persona tiene 20 al menos. El buen humor, la paciencia, la empatia, la capacidad de trabajo, saber escuchar... Son talentos que no tienen precio. Cuando hayas descubierto los tuyos, conviértelos en el motor de tus actos.
• DEFÍNETE EN POSITIVO: A través de tus cualidades, do los hechos positivos que han ocurrido en tu vida, puedes sentirte bien siendo tú mismo. Entrénate para contemplar la vida desde la autoestima, pero sin caer en la vanidad.
• RECONOCE TUS PUNTOS DÉBILES: A menudo, nuestras virtudes señalan también nuestras debilidades. Es posible que una persona que sabe escuchar y demuestra una gran paciencia, se estrese y se irrite esperando su turno en el médico o en un atasco. Conocer el punto en el que un talento puede convertirse en defecto te será de gran utilidad para eliminar esas "flaquezas".
• CANALIZA TU ENERGÍA: Es imposible estar constantemente felices, sonrientes e inspirados. Por el contrario, la energía que se expresa a través del mal humor sí puede convertirse en una tendencia. Cuidado, lo mejor que podemos hacer por nuestro bienestar es canalizar nuestra energía hacia lo positivo.